Titulares

miércoles, 24 de mayo de 2017

Por favor no dejemos morir a Luisa

Mi observatorio:

POR LUIS D. SANTAMARIA 

El autor es periodista. Reside en Monte Plata.

La joven Luisa María Figaris, paciente de alto riesgo por haber recibido un trasplante de hígado hace alrededor de tres años clama por ayuda para poder viajar a Cuba a someterse a un tratamiento especializado que le permitir prolongar su vida, es decir seguir viviendo, ya que el proceso de recuperación total de su salud le ha resultado difícil.

Esta joven con deseo inmenso de seguir viviendo ha iniciado una campaña, tocando las puertas de los distintos sectores sociales del país para que le proporcionen una ayuda económica que le permita viajar a Cuba a recibir tratamiento especializado ya que su cuerpo no ha asimilado totalmente el hígado implantado.

Luisa ha tenido que recurrir a personas caritativas y de buena voluntad ya que es una persona de escasos recursos y lamentablemente en la Plaza de la Salud, donde se le realizó exitosamente el trasplante de hígado cada vez que requiere chequeo médico en el referido centro asistencial se le niega.

Esta joven nativa de Monte Plata está pasando por momentos difíciles y angustiosos porque requiere de asistencia facultativa constantemente para evitar que vaya a morir y lamentablemente en el país se le está negando sin importar el deseo inmenso de Luisa por seguir viviendo.

Es bueno aclarar que el trasplante de hígado a que fue sometida Luisa en la Plaza de la Salud no fue de gratis sino que hubo que pagar alrededor de dos millones y medio de pesos aportados en su gran mayoría por el ex diputado y dirigente choferil, Juan Hubieres 

Este ex legislador donó una de las dos exoneraciones de vehículos que le correspondían para poder pagar. La paciente tuvo que firmar un acuerdo de pago cumpliendo con esa responsabilidad.

El Patronato Plaza de la Salud le ha negado en varias ocasiones asistencia médica tal y como lo ha denunciado nuestra Luisa Figaris queriendo presentarla como una charlatana cuando todos sabemos que no es así porque cada vez que se traslada pagando pasaje desde Monte Plata a la capital a chequearse no es atendida sin importar el sacrificio que esto representa para la joven.

Yo le creo a Luisa y no a los abusadores que administran el centro asistencial construido por el gobierno con los recursos del pueblo frutos del pago de impuestos de todos nosotros y no de un patronato integrado por personas indolentes.

Son unos malditos indolentes e intolerantes porque negarle asistencia facultativa a una paciente de altos riesgos es un crimen que no debería estar sucediendo en un país donde se vive vendiendo la idea de que va en constante desarrollo, cuando todos sabemos que no es así.

Espero que cualquier institución pública o privada o personas de buenas voluntad acudan en auxilio de Luisa María Figaris para que pueda viajar a Cuba y continuar allí con el proceso para la adaptación del hígado implantado a su cuerpo.

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