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domingo, 4 de marzo de 2018

Proclama de la Asamblea General Ordinaria 2018: Año de reafirmar y Promover la Lucha Contra la Corrupción y la Impunidad

REDACCIÓN

Hace un año que la Asamblea General de Participación Ciudadana, reunida en este mismo local, decidió declarar el 2017 como “Año de lucha por el fin de la Impunidad”. El principal compromiso asumido fue “Seguir poniendo todos nuestros recursos humanos y materiales en la promoción de la "Marcha Verde por el Fin de la Impunidad". 

Hoy podemos decir con satisfacción que hemos cumplido con ese compromiso. En el momento en que lo asumimos, la Marcha Verde apenas se había estrenado con la grandiosa actividad del 22 de enero del 2017. El resto del año mostró un fenómeno de movilización social sólo comparable con los que se produjeron en los primeros años del post-trujillismo, cuando la sociedad dominicana se lanzó a la construcción de la democracia. 

El reclamo de fin de la corrupción y de la impunidad recorrió todo el país y movilizó a ciudadanos y ciudadanas de diversos sectores sociales, quienes mostraron su indignación y pidieron cárcel para los responsables de decenas de casos que han sido denunciados y documentados. La masiva presencia de jóvenes y familias completas, cargando hasta sus niños pequeños, mostró que la lucha de todos estos años no ha sido en vano, se ha creado conciencia sobre los efectos dañinos de la corrupción y la impunidad y hoy estamos seguros de que esa generación de jóvenes que quiere un mejor país para vivir no dejará caer la bandera que hemos levantado. 

Para confirmar que los hechos delictivos denunciados no eran casos aislados o de gobiernos anteriores, el 2017 ha sido calificado como uno de los más representativos en los anales de los escándalos de corrupción e impunidad, no sólo por su magnitud, porque ya hemos tenido otros muy grandes, sino también porque el deOdebrecht envuelve a 12 países de América y África y, sobre todo, porque el territorio de República Dominicana fue seleccionado, cuando la justicia brasileña actuó, para seguir operando la mayor estafa internacional que se haya conocido en el continente. 

Lo más significativo de este escándalo no es el pago de sobornos, a los cuales los latinoamericanos estamos acostumbrados, sino el hecho de que una empresa creara una red con alcance internacional para el financiamiento y la incidencia en las campañas políticas, comprando gobiernos y congresos sumisos, dispuestos a entregar a cambio las riquezas nacionales. 

Al escándalo de corrupción de ODEBRECHT se sumaron el del tráfico con los terrenos del CEA, con un saldo de tres ciudadanos muertos;nuevas revelaciones sobre Diandino Peña y sus escandalosos manejos del Metro; el destape de laasociación demalhechores que dirigía la OMSA y que orquestó el asesinato de un abogado; la barbaridad del barrio Los Tres Brazos, que fue vendido con todo y su gente; el de los equipos inservibles por los que Junta Central Electoral pagó un alto precio y dejó unos resultados electorales cuestionados; el escándalo del malecón de Nagua y uno de los más grandes casos que se ha quedado en el silencio, el del sobreprecio cobrado al pueblo dominicano en el gas licuado de petróleo, denunciado por el mismo Ministerio de Hacienda,sin que hasta ahora se haya establecido responsabilidad sobre una estafa que costó varios miles de millones de pesos. 

Lo más grave del panorama que describimos es la impunidad reinante, a pesar de las promesas del Presidente Danilo Medina de que actuaría contra la corrupción y su reclamo de que le presentaran las pruebas, que han sobrado. En el caso Odebrecht, la empresa confesó al menos una parte de los delitos y compró impunidad con la promesa de ofrecer información, lo cual resultó en una nueva estafa porque no lo ha hecho,ni tampoco elMinisterio Público se lo ha exigido, siendo el único país involucrado que pasa por la vergüenza de tener todavía operando a esta empresa, cuyo descaro ha llegado hastasometer al Estado dominicano para que le entreguen 708 millones de dólares más para concluir las ya sobrevaluadas plantas de carbón de Punta Catalina. 

La mayoría de los involucrados en los escándalos mencionados no ha sido traducido a la justicia y los pocos que han sido encauzados están tranquilos en sus casas con la confianza de que, como ha sido tradición, el manto de la impunidad los protegerá. 

Como era de esperarse con este panorama, el último año ha sido prolífico en malas notas en todas las mediciones que han salido a la luz pública: en la encuesta Barómetro Global de Corrupción 2017, Latinobarómetro, el Índice de Competitividad Global del Foro Económico Mundial, el informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en el índice de Transparencia Internacional, las cartas pastorales de la Conferencia del Episcopado Dominicano y del CODUE, enlas encuestas reconocidas, por dondequiera sale la corrupción que pretende ocultarse con declaraciones desafiantes y con propaganda pagada con los recursos del pueblo. Recientemente, los nombramientos del Presidente Medinade personas acusadas o encauzadas por actos delictivos, así como de decenas de botellas en el servicio exterior, confirman esa actitud. 

Hoy 4 de marzo del 2018, laAsamblea General de Participación Ciudadanareitera nuestro compromiso de continuar la lucha contra la corrupción y la impunidad. Los que abrigan la esperanza y apuestan al cansancio, el desencanto y la claudicación están equivocados. La justicia está haciendo su trabajo en una gran cantidad de países, algunos altares de la corrupción e impunidad están cayendo, hay mucha gente presa en Brasil, Perú Colombia, Ecuador, Panamá. Guatemala, Costa Rica. Los pueblos de cada uno de esos países han tenido que persistir para lograr un poco de justicia y, aunque esto solo no termina con la corrupción, al menos sienta precedentes y envía un mensaje de que crece en nuestros pueblos la cantidad de personas que no son débiles, olvidadizos y dispuestos a venderse. 

En este año 2018 nos comprometemos a seguir respaldando la marcha verde, a dar un seguimiento continuo a los juicios pendientes y a los casos denunciados, a seguir publicando material para la educación y para la historia y a mantener el trabajo que por cerca de 25 años hemos realizado a favor de la institucionalidad, la justicia, la transparencia y el bienestar de nuestro pueblo. 

Quizás pase un tiempo antes de que en nuestro país predomine la equidad social, de que la justicia sea digna, que los congresistas sean trabajadores y honestos, que los presidentes cumplan con sus promesas de gobernar para todos, que las mujeres no sean víctimas de la violencia doméstica. Pero persistiremos, no renunciaremos a la esperanza ni a la voluntad de hacer de este un país mejor.No importa el tiempo que falte para realizar esos sueños. 

Por todo lo anterior proclamamos nuestra más firme decisión de proseguir en el 2018, la lucha contra la corrupción y la impunidad. 

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