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lunes, 4 de enero de 2021

Los abortistas, el Presidente y la democracia


El Mirador

Por Luis Céspedes Peña

El presidente Luis Abinader, el segundo mandatario mejor valorado de América Latina, cometió un grave error al manifestar que apoya las tres causales que se consideran el inicio de la despenalización total del aborto, lo más cruel de la humanidad promovido por grupos económicos, los cuales utilizan a abortistas, hembras y varones, muchos de los cuales son empleados de las llamadas Organizaciones no Gubernamentales (ONG), como focos de presiones a los gobiernos. 

La gran industria del aborto, como es el caso de laboratorios, centros asistenciales donde se les quita la vida a millones de criaturas humanas antes de nacer y las propias mujeres, que son las mayores asesinas de sus hijos, ya lograron la despenalización en Argentina, donde el poder económico inmoral internacional logró comprar a muchos legisladores para que votaran a favor del proyecto.

El aborto genera millones de dólares diarios a favor de los sectores en la naciones donde ya es legal, como Estados Unidos, aunque el Presidente Donald Trump golpeó fuertemente a ese sector, retirándole los fondos del Estado que recibían las agencias abortistas.

Los abortos a propósitos originan la locutora a las personas involucradas y, en algunos casos, el suicidio, porque de acuerdo a algunos testimonios, escuchan gritos de niños siendo sacrificados, mantienen pensamientos atormentadores, escuchan ruidos raros en sus hogares u observan visiones. ¡Esas cosas originan esas terribles consecuencias!

Esperamos que el segundo Presidente católico que tendrá Estados Unidos, Joe Biden, no sólo siga esa misma política de Trump, sino que ordene el cierre de todas las carnicerías humanas que hay en esa nación, llamadas clínicas abortistas.

Es verdad que en la República Dominicana contamos con una democracia que permite el desarrollo de los derechos de los ciudadanos, muchas veces exagerados, pero eso no quiere decir que los abortistas tienen la autoridad para matar o apoyar a seres humanos antes de nacer.

El Presidente Abinader, que está demostrando que cuando se equivoca admite su error, debe rectificar su postura de respaldo al aborto. Y más cuando la mayoría de los obispos integrantes de la Conferencia del Episcopado Dominicano, que después de 20 años, por una u otra razón, dejaron de visitar al Palacio Nacional, asistieron a ese lugar para reunirse con el Presidente, en una especie de respaldo no declarado. ¡Esa es una gran victoria del Presidente Abinader!

Es probable que hoy la mayoría de ellos estén arrepentidos de esa visita. Los dominicanos recuerdan, como ahora, los pronunciamientos de algunos obispos y presbíteros haciéndole fuertes críticas al gobierno del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), mientras que en el caso del arzobispo de Santiago, Freddy De Jesús Bretón, dijo, pocos días antes de las elecciones presidenciales: “Roguemos por la salud de Luis Abinader, porque el país lo necesita”. El PRM ganó en Santiago, como en la mayoría del país.

Pensamos que el jefe de Estado, que logró el apoyo de la mayoría de católicos y evangélicos en el proceso electoral, parece que no analizó las consecuencias de sus declaraciones respaldando el aborto. El gobernante parece que desconoce que la totalidad de legisladores que en los dos últimos períodos respaldaron ese crimen de lesa patria, recibieron el rechazo de la mayoría de electores de sus jurisdicciones, quedando fuera del Congreso Nacional, incluyendo algunos de los más populares.

El Presidente Abinader, desde ya, estaría renunciando a una posible reelección, si en lo personal eso forma parte de su secreto y derecho constitucional. El Presidente Danilo Medina resistió las presiones para que se legalizara el aborto y concluyó su mandato como uno de los gobernantes mejores valorados del mundo, sin importar que algunos de sus funcionarios, según parece, desobedecieron sus directrices para mantener la transparencia en sus funciones. 

Los abortistas dominicanos no llegan al 0.3% en los actuales momentos. La mayoría de ciudadanos de este país, podemos decir más del 98 por ciento, en materia de religión, son católicos y los evangélicos. Si el Presidente Abinader quiere saber si la mayoría de ciudadanos y ciudadanas apoya o rechaza el aborto, que disponga un plebiscito en la población. Desde ya podemos decir que los abortistas serán derrotados.

Aunque los católicos y evangélicos están extremadamente conservadores en el mundo. Ya no basta con algunos pronunciamientos públicos de parte de católicos y evangélicos. Las presiones deben ser mayores, más cuando hay un movimiento de grupos económicos inescrupulosos, buscan las modificaciones de las Constituciones de todos los países de América Latina, con la idea de establecer la despenalización del aborto y la legalización de los matrimonios de personas del mismo sexo.

Esos matrimonios no les generarán riquezas económicas a esos grupos, pero se convertirían en pocos de presión favoreciendo el aborto. La presión principal es envolver a América Latina en las modificaciones constitucionales que, de hecho, también abarcarán otras decisiones políticas, para que ocultar el verdadero propósito. 

Los obispos, presbíteros, pastores u otros responsables del Clero o las máximas autoridades evangélicas, no deben aterrorizarse con la pandemia del coronavirus. Los abortistas están aprovechando esa oportunidad. La industria de ese crimen está sobornando en el mundo con millones de dólares a legisladores para legalizar el aborto.

Aunque sea guardando la distancia, hay que organizar manifestaciones para acudir a las Gobernaciones, el Congreso Nacional y otras instituciones privilegiadas, para depositar documentos rechazando las tres causales o el aborto en término global, aunque toda la presión en contra de ese genocidio terminaría si el Presidente Abinader dice: “no podemos imponerle a la inmensa mayoría del pueblo lo que no quiere”.

Lo penoso de este caso es que el pequeño grupo de mujeres que está a favor de ese crimen, está alegando que eso es un derecho legal que les asiste, aunque si ellas y el grupito de legisladores que probablemente anda detrás de unos millones de dólares de parte de la gran industria abortista, desconozcan que nadie tiene la facultad de asesinar a ninguna persona.

Lo peor es que el presidente de la Cámara de Diputados, el perremeísta Alfredo Pacheco, dice que el tema del aborto será tratado para su aprobación en una Ley especial, ignorando que eso sólo sería posible si se modifica la Constitución de la República, la cual consagra el derecho a la vida humana.

Para orientar al presidente de la Cámara de Diputados, señor Alfredo Pacheco (Pachequito), que parece no lee la Constitución, que él debería saber de memoria, publico textualmente el artículo 37 de la Carta Magna.

Artículo 37.-Derecho a la vida. El derecho a la vida es inviolable desde la concepción hasta la muerte. No podrá establecerse, pronunciarse ni aplicarse, en ningún caso, la pena de muerte.

La Constitución dice que no se le puede quitar la vida a ningún ser humano y Pachequito afirma que una Ley adjetiva, que no tiene ningún poder ante la Carta Magna, va a ordenar el aborto comenzando por sus tres causales. Cuando senadores, diputados, dirigentes del PLD y otros ciudadanos promovieron la modificación a la Carta Magna para habilitar al Presidente Danilo Medina, Pachequito, con mucha autoridad en la oposición, decía:

“Hay que respectar la Constitución de la República, la cual estableció ocho años consecutivos para un gobernante en el poder”, aunque al hoy ex mandatario sólo se le permitió cuatro. Para inhabilitarlo, los opositores le sumaron los cuatro años antes de la modificación constitucional del 2015, que es inválido, porque se debe comenzar a contar a partir de la fecha.

Pachequito exigía respecto a la Constitución estando en la oposición y ahora en el gobierno para tratar de legalizar el aborto, favorece que se viole. ¡Es un indigno servidor público!

El Presidente Abinader ya debe decirle al país, que lo que se pretende hacer es inconstitucional y que en su gobierno eso no pasará. ¡Así lo esperamos, señor Presidente! No hay razón para perder el tiempo discutiendo lo que sólo se puede hacer si se modifica la Constitución, que para eso, la mayoría de ciudadanos está en contra. Debemos usar ese tiempo para tratar otros temas nacionales, como el rescate de la economía, golpeada severamente por el COVID-19 y la misma lucha para enfrentar todos unidos esa gran tragedia.
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